Life Coach: Hoy es el minuto para ser feliz!

Sorprendentemente quienes más restringimos nuestro crecimiento personal somos nosotras mismas, ya sea por miedo al fracaso, a salir de nuestra zona de confort o simplemente porque no confiamos en nuestras capacidades.

 

Pocas personas tienen el privilegio de decir que “hacen lo que aman”. Y por supuesto, no siempre es fácil hacer lo que realmente queremos. El trabajo, las obligaciones familiares, las deudas, la estabilidad económica, la flojera… y un sinfín de razones se anteponen siempre a la hora de llevar a cabo nuestros deseos o aquello que nos hace realmente felices.

Hacer lo que amas te da fuerza, te define y te construye como persona, como alguien que es capaz de trazar su camino día a día, en libertad y plenitud. Y atención no se trata de dejarlo todo y re-dedirnos por completo, sino que muchas veces refiere a volver a practicar ese deporte que tanto nos gusta o esa actividad que nos hace sentir plenas. Puede que sueñes con un viaje, o con estudiar esa carrera o, simplemente, priorizarte un poco más cada día inscribiéndote a cursos o talleres, saliendo un poco más con tus amigas o teniendo más tiempo libre.

 

 

“Hacer lo que amas no siempre se traduce en cambios extremos. De hecho, la mayoría de las veces son actos cotidianos que nos dan la alegría y felicidad”

 

Esto es algo que todas sabemos. Sin embargo, también tenemos claro que en la vida hay que mantener un adecuado equilibrio. Jamás descuidaremos a los nuestros, a las personas que amamos, pero es importante recordar que también nosotras somos importantes, dejar de desplazarnos en el último lugar y no ser tan culposas… Algo que la mayoría de las mamás experimentamos al intentar conciliar nuestra vida laboral, personal y familiar.

El punto es que si dejamos de hacer aquello que nos gusta, poco a poco empezamos a caer en no disfrutar nuestro día a día, a sentirnos más amargadas o a ver siempre “el pasto de al lado más verde”, envidiando la vida de otras personas y lo que es peor, a no disfrutar de la nuestra. El hacer aquello que nos gusta o darnos tiempo para nosotras es fundamental…

Nunca olvides:

“Quizás no te puedo dar lo mejor del mundo, pero sí lo mejor de mi”

 

 

¿Quién dice que es demasiado tarde para hacer lo que amas?

 

Es muy posible que en algún momento te haya pasado lo siguiente: Querer hacer un cambio en tu vida y que alguien, casi siempre un amigo o alguien cercano, nos diga “ya no estás en edad para algo así”, o la típica frase “pero para qué te vas a meter en eso ahora” … Frases que en vez de alentarnos, nos tiran para abajo y por supuesto nos crean confusión y desaliento. Los que nos dicen que ya es tarde, atacan nuestra autoestima. Nos hacen creer que nuestro momento ha pasado y que la vida, para nosotros, se reduce a soñar con lo que pudo haber sido y nunca fue. No dejes nunca que eso pase!

Debes recordar que la única persona con derecho a decir qué debe hacer o qué no debe hacer en cada momento eres tú misma. Puedes escuchar las palabras de los demás con paciencia y respeto, pero la decisión siempre es tuya. Eso te hace responsable de tus acciones y también devuelve las riendas a tu vida.

Recibe consejos de los otros, pero tómalos sólo como eso: CONSEJOS. Tú eres quien decide y sin duda tu intuición, tu propio análisis y lo que sientes te ayudará a tomar la decisión más acertada.

 

 

La clave es hacer lo que amas, amando al resto!

 

La clave es tan sencilla como esta: Puedes hacer aquello que desees, siempre y cuando tus actos no dañen a las personas que quieres. No se trata, por ejemplo, de querer dar la vuelta al mundo gastando todos los ahorros del hogar, ni realizar actividades extremas que pongan en riesgo tu vida…

 

Hacer lo que amas en libertad, en plenitud y con ello beneficiar a otros es lo mejor que puede haber. Piensa, por ejemplo, en las mujeres que, por fin, vuelven a la universidad para conseguir esa formación con la que siempre soñaron… Se sienten realizadas, felices y llenas de vida. O aquellas que empiezan a hacer deporte en la tercera edad.

Algo como esto nos enriquece por dentro, nos hace sentir orgullosas. Y lo que es fundamental “Alguien que se siente bien consigo misma puede hacer más felices a los demás”.

 

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Un gran abrazo!!

María Paz

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