Vida Laboral: ¿Qué tan importante es la imagen personal en el trabajo?

¿Qué tan importante puede llegar a ser la imagen y el vestuario en el trabajo?

Proyectar una imagen personal positiva en el trabajo es sumamente importante y cuando descubres el potencial enorme que ella tiene sin duda cambia tu enfoque y perspectiva respecto a este tema.

Bien gestionada es un excelente vehículo para alcanzar metas, para destacar de la manera correcta en relación a nuestros pares o conseguir con mayor determinación nuestros objetivos profesionales.

 

No obstante, es importante entender el paradigma del mundo empresarial y corporativo cambió. Comenzar a ver desde otra perspectiva y atrevernos a explorar nuevos puntos de vista en relación al trabajo, el entorno y uno mismo, se convierte absolutamente necesario para poder tener una visión más amplia y adaptarnos a los nuevos tiempos.

El vestirse demasiado clásica se asocia a poca flexibilidad y autoritarismo y un fuerte apego a las reglas.

 

Si antes vestir de un traje dos piezas o corbata era considerado un atuendo adecuado – dejando de lado los bufetes de abogados y el mundo financiero – hoy es crucial comprender que este estilo tradicional y clásico, asociado desde siempre al prestigio, confiabilidad o poder ha cambiado. En la actualidad, ya no necesariamente todas las empresas persiguen estos valores y de manera contraria, vestir con un traje de dos piezas puede asociarse por ejemplo a poca flexibilidad, falta de un punto de vista propio o un fuerte apego a las reglas.

 

Debido a la tendencia y a la evolución global, hoy los enfoques de vestimenta ya no son una preocupación, empresas como Google o Facebook fijan su importancia en la creatividad de los empleados, más que en su forma de vestir, generando sentido de pertenencia, productividad laboral, y disminuyendo la hostilidad entre las personas.

Photo by Kelsey Ann Rose (www.kelseyannrose.com)
Photo by Kelsey Ann Rose (www.kelseyannrose.com)
Photo by Kelsey Ann Rose (www.kelseyannrose.com)

La idea es mirarnos al espejo y sentirnos especialmente bien, eso nos permite salir a la calle con más confianza y mejor energía.

 

 

Todo esto es posible cuando en las empresas u organizaciones, se genera una cultura de respeto y comodidad que potencia el trabajo de manera eficiente, a la que algunas empresas poco a poco han comenzado a implementar, con pasos simples como el uso de zapatos bajos o “viernes de zapatillas”, pero siempre sin perder la formalidad completa en la vestimenta.

 

Es por eso, que al momento de ingresar a un nuevo puesto laboral es importante tener en cuenta si se ajusta a lo que estás buscando, tanto en el rubro empresarial y posteriormente en el ambiente laboral, si el ambiente es más fluido o más plano, deberías preguntarlo en la entrevista, ya que no es algo que sea pedido explícitamente al momento de ser contratado.

Aquí, su relevancia es tal, que la convierte en un vehículo para alcanzar metas, para destacar de la manera correcta en relación a nuestros pares o conseguir con mayor determinación objetivos profesionales. Es algo que vi día a día tras trabajar varios años en el área de Recursos Humanos como Gerente de Desarrollo y Talento de una gran multinacional, donde la Imagen Personal y la seguridad que esta entrega en las personas y en lo que proyectan, muchas veces va por sobre las competencias o el performance, abriendo paso al relacionamiento, a la auto-confianza o el liderazgo.

 

 

Hoy lo veo con mis actuales clientes y es conocido como Executive Branding el cual pone énfasis en el que se comienza a valorar a la persona más allá de sus habilidades a través de reconocer su individualidad por medio de la apariencia personal y todo lo que implica la corporalidad y la conducta no verbal.

 

Es por esto que la flexibilidad – como competencia laboral – hoy más que nunca es una de las competencias que más se valoran. La fidelidad, el perfeccionismo o “el sacrificio personal”; aptitudes que en tiempos anteriores eran las más deseadas, hoy van quedando atrás, donde se buscan profesionales que tengan las herramientas necesarias para desenvolverse con éxito en esquemas organizacionales más fluidos e inciertos. De ahí que el “estilo propio”; la expresión individual en la que nos permitamos ser y sentirnos en coherencia con nosotros mismos (dentro de ciertos cánones y entendiendo que somos parte de un “micro sistema”) o en simples palabras; la posibilidad de expresarnos de una forma más autónoma, sea bien visto y valorado ya que nos lleva a dar una imagen de ser más rápidos, más “integrados” y mucho más respetuosos con la diversidad que de forma natural nos caracteriza como especie humana.

Nunca olvides… Nuestra imagen no sólo impacta en nuestro entorno y con quienes nos relacionamos, sino lo más importante impacta en ti mismo; En cómo te percibes, desde qué arista te relacionas, en cómo te defines (auto-concepto), lo cual influye de manera directa en tu propia valía, desempeño y en tus objetivos personales y profesionales.

 

El Estilo de: Christine Centenera. ¿Aún no la conoces? ¡Te va a encantar!

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