Mi columna de reflexión: Autoimagen Positiva y Bienestar Personal

La Armonía entre el cuerpo, la mente y el espíritu es la clave de una elevada autoestima, y por ende de una vida sana y feliz.

 

Para muchas oír hablar de Autoimagen Positiva podría resulta familiar, no obstante poco sabemos del trasfondo que conlleva y de lo importante que resulta para nuestras vidas.

El término autoimagen se utiliza para referirse a la representación mental que una persona tiene de sí misma y está referida no sólo a los rasgos eminentemente físicos, (estatura, peso, color de los ojos, etc.), sino que está íntimamente ligada a los elementos aprendidos acerca de sí mismo, por experiencias que se inician desde la infancia y se manifiestan a lo largo de la vida básicamente en nuestros pensamientos, acciones y al utilizar las frases de manera verbal, tales como: “Yo Soy Capaz”, “Yo No Soy Capaz”, “Yo Puedo” o “Yo No Puedo”, de allí su estrecha vinculación con la autoestima.

Por tanto es la valoración de la imagen que tenemos de nosotros mismos y está estrechamente ligada a nuestra personalidad, contexto y creencias personales

 

Esta a su vez conlleva un conocimiento profundo de nosotros mismos, va mucho más allá de la imagen corporal, ya que refiere a una estimación global sobre quiénes somos desde nuestro propio punto de vista, y es determinante a la hora de establecer relaciones sanas con uno mismo. Esto último cobra especial relevancia ya que el tipo de relación que establezcamos será determinante a su vez para nuestro propio bienestar personal.

 

 

 

De ahí que trabajar nuestra auto imagen personal no sea un tema trivial o frívolo, se relaciona directamente con nuestro bienestar personal. Ese es mi enfoque y la base de todo proceso de Coaching de Imagen Personal

 

 

La autoimagen, nuestro espejo personal, se nutre básicamente de tres aspectos:

  • Cómo nos vemos a nosotros mismos
  • Cómo nos ven los demás.
  • Cómo percibimos que los demás piensan sobre nosotros.

 

Todas tenemos una imagen mental de quiénes somos, qué aspecto tenemos, nuestras fortalezas y cuáles son nuestras debilidades.

 

 

Por tanto es prudente afirmar que la autoimagen positiva implica un descubrimiento propio, una aceptación profunda de nuestro ser y de nuestra identidad. Es tan relevante que me atrevo a decir que un autoconcepto positivo sostiene a la persona en su cotidianeidad y es aquella que nos dará la energía para superar el cansancio, romper algunos hábitos destructores y enfocar nuestra vida.

Una buena manera de cultivar una autoimagen positiva, es reforzando nuestra autoestima. Para ello quiero compartir algunos simples consejos que contribuyen a enriquecer nuestra propia valía y nos permiten en definitiva ser más felices:

 

1.- Recuerda no generalizar a partir de las experiencias negativas que hayas podido vivir a lo largo de tu vida. Aceptar que lo que una vez pasó no tiene porqué volver a suceder. El pasado, pasado es. Disfruta y vive en el presente y ahora.

2.- Confía en tu voz interior, aquella que siempre te dará el mejor consejo y te recordará lo extraordinario que eres. Siempre antes de escuchar al resto, escúchate a ti misma.

3.- Ser consciente de nuestras victorias y logros. Todos hemos logrado algo! No necesitamos ganar medallas para sentirnos que somos victoriosas.

4.- Focalízate en lo positivo: Acostúmbrate a valorar y percibir las características buenas que tienes y de las que te sientes orgullosa.

5.- Aceptación: Nunca olvides aceptarte a ti misma y lo que eres. En ti reside el poder de realizar todo aquello que sueñas con tus imperfecciones y virtudes.

6.- No te compares. Siempre habrá un aspecto de la vida en donde tú seas “mejor” que el resto.

7.- Todos somos diferentes a los demás. Cada uno con nuestras características que nos conforman particulares y únicas.

8.- Céntrate en mejorar aquello en lo que consideras no sentirte satisfecho contigo mismo. Esto es una buena forma de aumentar tu autoestima, ya que te permite evolucionar tanto interior como exteriormente.

 

La autoimagen que nos formamos es importante, porque determina nuestra actitud ante la vida. Si pensamos que somos capaces, nos vamos a sentir motivados para actuar y vamos a tener éxito. Si creemos que somos incapaces, la mayor parte de las veces ni siquiera lo vamos a intentar y nuestros esfuerzos van a ser relativos y poco exitosos.

 

 

Por tanto la invitación es a detenernos, darnos un tiempo para nosotros mismos y “alimentar” nuestro ser de experiencias positivas, buenos momentos y acciones significativas. Que perduren en el tiempo y en nuestras vida.

 

 

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