8 Preguntas que Debes Hacerte Siempre antes de Comprar Ropa.

Este es de esos post que NO puedes dejar de leer. Para algunas es un placer, en cambio para otras es prácticamente una tortura… Independiente de cuál sea tu postura, todas al salir de shopping debiéramos comprar de manera inteligente y así evitar botar nuestro dinero a la basura o llenar – nuestro estrecho clóset – con prendas que no usamos y que incluso quedan colgadas con las etiquetas puestas.

Muchas de ustedes me preguntan en qué me fijo al comprar, en especial mis amigas y clientas cuando salimos a alguna sesión de Personal Shopper, donde vamos juntas de compras. Por supuesto que me fijo en varias cosas, algunas tan obvias como el precio y la calidad y otras que no lo san tanto como las etiquetas y cuidados de lavado. No obstante siempre enseño que antes de fijarse en cualquiera de estas cosas, debiéramos tomarnos un tiempo y preguntarnos porqué queremos comprar lo que estamos viendo, entre otras cosas que nos ayudarán a “alejar” la impulsividad y comprar de manera más inteligente.

 

 

Aquí comparto con ustedes las 9 preguntas que debes hacerte antes de comprar ropa

 

1. ¿Es fácil de combinar con las prendas que ya tienes?

Vas caminando por la calle y una fuerza magnética te hace detener frente a esa vidriera que los exhibe: allí están, esos zapatos te encantan y no puedes dejar de mirarlos. Pues bien, estás experimentando amor a primera vista. Pero antes de embarcarte en una nueva compra piensa: ¿Se ajustan a la ropa que te espera en tu guardarropa? Si no llegas a armar mentalmente tres conjuntos con ellos, puede que lo mejor sea dejarlos ir. Analizar funcionalmente a la hora de comprar te evitará acumular toneladas de prendas que luego no usarás, y ahorrar dinero.

 

2. ¿Será algo que podrás usar por varias temporadas?

Año a año, vemos cómo los desfiles, diseñadores y luego las grandes tiendas nos enseñan novedosos diseños que se vuelven objetos de deseo de todas en algún momento. El problema es que una gran cantidad de ellos no son sostenibles en el tiempo. Abre tu closet y mira: ¿Cuánta ropa reposa allí por ser una estrella olvidada de la tendencia que reinó algunas temporadas atrás? Trata de no cometer el mismo error otra vez: más allá de alguna que otra pieza de vanguardia, ir por lo clásico siempre enriquece tu guardarropas a largo plazo.

 

3. ¿En qué situaciones podrás lucirla?

Si en tu mente puedes combinar la prenda que encontraste de tres formas diferentes, la misma ha pasado una importante prueba, pero queda otra: ¿Realmente la usarás? Visualiza ahora al menos dos situaciones (en lo posible cotidianas) en las que lo harías: si entre ellas se incluyen el trabajo y tu vida social, dale la bienvenida a esa atractiva pieza y cómprala sin culpa! De lo contrario si se trata de un matrimonio o la fiesta de fin de año de la empresa, mejor déjala de lado.

 

4. ¿Tienes piezas similares?

Muchas mujeres poseen un estilo realmente marcado en su forma de vestir, el cual las hace usar a diario prendas muy similares entre sí. Cuando esto sucede, se torna difícil destacarse y sorprender con el look. Por eso, antes de elegir una prenda sé sincera: Si ese vestido negro de la tienda posee solo tres botones que lo diferencian del que ya tienes, lucha contra ese impulso, no lo compres y evita acumular ropa. En caso de que el modelo te guste muchísimo, puedes romper con tus propios parámetros y llevarlo en un color que no sea habitual en ti.

 

5. ¿Se ajusta a tu estilo, edad y cuerpo?

“Hay que mirarse al espejo y ser honesta, no hay que engañarse, pero tampoco ser tan cruel. Uno debe aceptar su silueta como es y buscar las prendas adecuadas”. Así que descubre qué piezas te quedan mejor según tu tipo de cuerpo; compra solo ropa de tu talla, que te resalte y que sea fiel al estilo que te represente. Otro punto que no debes desatender es tu edad. Si bien la misma no tiene que encasillarte, evita perderla de vista: existen prendas que a los 30 no quedan tan bien como a los 20 y tantas otras que van mejor a los 50 que a los 30.

 

6. ¿Te sientes más atraída por el precio que por la ropa?

Si la respuesta es “sí”, suéltala y déjala en su lugar. Elegir las piezas porque estén de oferta nunca llevará a buen puerto. Lo primero que tiene que suceder es que te gusten y luego analizarás si el precio se ajusta a tus posibilidades. Es preferible tener pocas que te encanten y sean de buena calidad, que muchas haciendo bulto en tu closet.

 

7. ¿La comprarías si fuera de otra marca?

Esa blusa que encontraste en tu tienda de ropa preferida y que estás a punto de llevar, ¿te enamoró realmente?, ¿la necesitas?, ¿o se trata de un capricho por serle fiel a una marca o diseñador? Ponlo en estos términos: ¿si la misma prenda estuviera en un negocio distinto, la llevarías? Esto suele suceder con esas marcas que nos encantan, pero no necesariamente significa que debamos comprar toda la colección.

 

8. ¿Puedes verdaderamente pagar por ella?

Ves la nueva colección de ese diseñador que tanto amas, entras en su tienda y quieres llevarte todo, pero ¿estás en condiciones de hacer un gasto como ese? Si llegar a fin de mes se ha vuelto una carrera en la que debes sortear las más variadas postas, seguramente debas resignarte. Pero considera volver dentro de unos meses: al terminar las temporadas, los modelos suelen bajar sus precios y posiblemente los de tu diseñador estrella también. Un párrafo aparte es necesario dedicarle a las compras por internet. Al estar en la comodidad de tu hogar y pagar con tarjeta de crédito, se pierden las dimensiones de las transacciones, las cuales reaparecen de forma agigantada cuando llegan los resúmenes bancarios. Por lo tanto, cuando sientas que el entusiasmo se te va de las manos frente al monitor, aléjate de él. Está bien darse gustos, pero siempre y cuando podamos financiarlos. 

 

Finalmente… ¿Te hará gastar luego de haberla pagado?

Hay prendas de telas suaves como el plush que pueden encantarte, pero si tienes una mascota en casa, lo más probable es que termine en la tintorería luego de usarla una o dos veces, o la seda por ejemplo, que siempre debe lavarse en seco y jamás debe guardarse con alguna manchita o rastro de suciedad. Evita las adquisiciones que te demanden cuidado y gasto extra luego. En esta categoría incluimos también a los sastres: a menos que tengas un tipo de cuerpo que siempre requiera modificar las prendas (por baja o alta estatura, por ejemplo) trata de optar por ropa que se ajuste a tu silueta y que te resulte fácil de mantener impecable.

 

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Un abrazo,

María Paz

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